Para garantizar la procedencia y la una calidad homogénea de los productos agroalimentarios, surgen en Europa unas figuras de protección, las denominaciones de origen, cuya normativa se ha unificado en todo el continente. Así, una Denominación de Origen (DO) puede amparar a productos de una región o lugar determinado, que sirve para identificar un producto de dicha zona, cuyas características se deben fundamentalmente al medio geográfico, con sus factores naturales y humanos, y cuya producción, transformación y elaboración se realicen en dicha zona. Por ejemplo, en Aragón están las denominaciones de origen de Campo de Borja, Calatayud, Cariñena y Somontano —en vinos—, Jamón de Teruel, Aceite Virgen del Bajo Aragón y Melocotón de Calanda.
Por su parte, la Denominación Específica —ahora conocida como Indicación Geográfica protegida, IGP—, ampara a productos de una determinada zona, cuyas características se deben fundamentalmente al medio geográfico, con sus factores naturales y humanos, y cuya producción, transformación y elaboración se realicen en dicha zona, como la DO. Sin embargo, se diferencia de la DO porque alguna fase de la producción puede realizarse fuera de la zona, y no es preciso que las características del producto se deban a los factores naturales del territorio. Es, pues, una figura de menor vinculación con el territorio. En el caso aragonés, contamos con la DE (o IGP) Ternasco de Aragón.
Finalmente, se encuentran la Especialidad Tradicional Garantizada (ETG), que se aplica a productos que cumplen unas determinadas características, caso de todos los productos aragoneses con C de Calidad Certificada, que es, asimismo, un label de calidad, la etiqueta que garantiza una calidad superior y determinada.
Por otra parte, la Agricultura Ecológica, es una modalidad de producción agraria basada en el respeto al Medio Ambiente, que propugna el cultivo de plantas y cría de animales de acuerdo a los ciclos de la naturaleza, procurando mantener el equilibrio biológico, sin utilizar agentes externos que puedan alterarlo, especialmente fertilizantes químico y pesticidas de síntesis.
Para ampliar esta información, resulta muy interesante el libro «La fuerza de la diferencia. La Denominación de Origen, un instrumento para el desarrollo», de Miguel Ángel Lorente, editado en 2001 por La Val de Onsera.
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